Nuestra historia

Cómo llegamos a diseñar un workshop que se centra en lo que nadie enseña explícitamente en el trabajo.

El punto de partida fue una reunión incómoda

Hace algunos años, uno de los fundadores de Jalenmorx Digital asistió a una reunión donde se aprobó un presupuesto importante basándose en un informe que, visto con distancia, contenía una confusión básica entre correlación y causalidad. Nadie en la sala lo cuestionó. No porque no fueran personas inteligentes, sino porque nadie había desarrollado el hábito de preguntar de esa forma en ese tipo de contexto.

Esa experiencia no fue un caso aislado. Se repitió en distintas empresas, distintos sectores y distintos niveles jerárquicos. La conclusión fue siempre la misma: las herramientas de análisis crítico existen, pero se quedan en el ámbito académico. No llegan al trabajo cotidiano de forma práctica.

Dos profesionales colaborando en el diseño del programa de pensamiento crítico

Cuatro principios que definen cómo trabajamos

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La práctica primero

Cada concepto que trabajamos en el workshop se introduce a través de un caso concreto, no de una explicación teórica. La teoría llega después, como herramienta para entender lo que acaba de ocurrir.

02

Sin respuestas únicas

El pensamiento crítico no produce certeza, produce mejores preguntas. En el workshop no buscamos que todos lleguen a la misma conclusión, sino que cada persona desarrolle su propio proceso de análisis.

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El grupo importa

Con doce personas, cada ejercicio tiene la profundidad suficiente para que distintas perspectivas entren en conversación. El límite de plazas no es una restricción operativa, es una decisión pedagógica.

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Aplicabilidad inmediata

El criterio para incluir algo en el programa es siempre el mismo: ¿puede usarse en una reunión real la semana que viene? Si la respuesta es no, no está en el programa.

De la idea al formato actual

Materiales de preparación del workshop con casos empresariales reales sobre la mesa

El primer formato no funcionó

Las primeras versiones del programa eran más largas y más teóricas. Los participantes terminaban el día con mucho conocimiento sobre sesgos cognitivos y muy poca claridad sobre cómo usarlo al día siguiente. Eso no era útil.

La reducción fue la mejora

Reducir el programa a un sábado y centrar cada bloque en un caso práctico cambió completamente la experiencia. Lo que se perdió en extensión se ganó en profundidad. Los participantes salían con dos o tres herramientas realmente integradas en lugar de diez a medias.

Bilbao como sede permanente

Elegimos Bilbao porque el entorno ayuda. Una ciudad con una cultura empresarial activa, bien comunicada y con espacios de trabajo de calidad. El contexto físico de un día de aprendizaje no es un detalle menor.

Conoce cómo está estructurado el día

Si la historia tiene sentido para ti, el siguiente paso es ver cómo está diseñado el programa y qué vas a trabajar en cada bloque.

Ver cómo trabajamos